14.6.2026. Taty Almeida, histórica referente de derechos humanos y presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora falleció este domingo 14 de junio a la edad de 95 años. Hacía bastante tiempo que estaba luchando con problemas de salud y estaba internada en el Hospital Italiano de Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde finalmente falleció.
Lidia Estela Mercedes Miy Uranga, popularmente conocida como Taty Almeida, había nacido el 28 de junio de 1930 en la mencionada ciudad en el seno de una familia militar y se formó como maestra de escuela, profesión que ejerció por pocos años.
Estuvo casada con Jorge Almeida con quien tuvo tres hijos: Jorge, Alejandro y María Fabiana. Alejandro fue secuestrado por la Triple A el 17 de junio de 1975 y le dio inicio a su militancia y compromiso con los derechos humanos.
Su hijo tenía 20 años, trabajaba en la agencia de noticias Télam y en el Instituto Geográfico Militar y cursaba el primer año de Medicina en la Universidad de Buenos Aires. Ese día salió de su casa al anochecer despidiéndose de su familia con un "Esperame, ya vengo" y nunca más volvió: al día de hoy continúa desaparecido.
A diferencia de muchas de las Madres que comenzaron a reunirse en Plaza de Mayo durante los primeros años de la dictadura cívico-militar (24 de marzo de 1976-10 de diciembre de 1983), Taty Almeida provenía de un entorno familiar estrechamente vinculado a las Fuerzas Armadas. Su padre había sido militar y varios integrantes de su familia mantenían vínculos con el ámbito castrense. Durante años ella misma reconoció que, en un primer momento, había acompañado muchas de las ideas que circulaban en aquellos sectores. Sin embargo, la desaparición de Alejandro transformó por completo su mirada sobre la realidad argentina y la impulsó a iniciar una búsqueda que se extendería durante el resto de su vida.
En las primeras instancias de su búsqueda, Almeida intentó buscar respuestas entre los conocidos de su entorno militar. Golpeó las puertas de figuras que luego serían jerarcas de la dictadura, como Albano Harguindeguy o Leopoldo Galtieri, quienes le aseguraban que la responsabilidad era enteramente de "los sectores peronistas". Sin embargo, ante la falta de respuestas, llegó a Madres de Plaza de Mayo.
Precisamente, cuatro años después del secuestro de su hijo, en 1979, Taty Almeida se unió al grupo de mujeres que conformaban las Madres de Plaza de Mayo y desde ese momento su búsqueda estuvo asociada a la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia. Cuando en 1986 se produjo la división de Madres de Plaza de Mayo, Almeida se integró a Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora (diferenciada del sector que encabezó Hebe de Bonafini), espacio desde el que desarrolló gran parte de su militancia.
Con el paso de los años se convirtió en una de las voces más reconocidas del movimiento de derechos humanos argentino. Participó activamente en las campañas por Memoria, Verdad y Justicia, acompañó los juicios por delitos de lesa humanidad, brindó charlas en escuelas, universidades y organizaciones sociales, y sostuvo una presencia constante en cada conmemoración del golpe de Estado del 24 de marzo.
Más allá de su militancia activa, el recuerdo de su hijo fue su motor siempre. En el año 2008, Taty publicó el libro Alejandro, por siempre… amor que recoge recuerdos, testimonios de familiares, amigos y comentarios de lectores además de los 24 poemas hallados en la agenda de Alejandro. De hecho, fue el hallazgo de esa libreta personal de su hijo lo que la incentivó a iniciar su militancia en un principio: en numerosas entrevistas relató que a partir de la lectura de esta agenda descubrió el compromiso de su hijo con el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), donde militaba en secreto, y la ayudó a comprender mejor quién había sido Alejandro y cuáles eran los ideales por los que luchaba.