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Samanta Acerenza: "Tenemos que pagar la fiesta de 12 años"

Texto: Bruno Poggi (@poggibru). Fotos: Milagros de la Torre.

La diputada nacional por la Provincia de Buenos Aires, Samanta Acerenza, tiene nombre de estrella juvenil de telenovelas. De sobrado paso por la gestión en el Ministerio de Desarrollo Social de la Ciudad de Buenos Aires, donde forjó una relación personal con la ahora gobernadora María Eugenia Vidal, recaló en el parlamento para nutrir las filas de la alianza Cambiemos que encabezó Mauricio Macri y que destronó al peronismo. Una victoria electoral que se dio con apellidos desconocidos, como el de Acerenza, que ocupa un discreto despacho en el sexto piso del edificio Anexo de la Cámara de Diputados. Decorado como una oficina creativa de cualquier empresa de publicidad, con cuadros de Pink Floyd y decenas de fotos personales y mensajes motivacionales, la legisladora recibió allí a seccionesbonaerenses.com para repasar los primeros meses de la gestión, remarcar sus críticas con la administración kirchnerista y analizar la actualidad del partido de San Martín, donde nació hace 36 años:

-Parecía imposible la convivencia entre las fuerzas en el Congreso pero, a siete meses, se puede considerar prolífica. Se aprobaron las leyes que el Gobierno pidió y se generó consenso con la oposición en poco tiempo. ¿A qué se debió?

-A que hay un Ejecutivo dispuesto a consensuar, y eso es importante. Se mandan leyes que no están enlatadas y no se pide que salgan como se redactaron. También, hay un trabajo previo del Ejecutivo con el Poder Legislativo, y una conformación de la ley para que se adecúe a lo que está dispuesto el legislador a defender. Hay un trabajo de exposición donde cada una de las comisiones que tengan competencia en la ley se juntan con todos los partidos, e incluso con el Ejecutivo que viene a explicar el proyecto. Una vez que se dictamina, resta el pulido final dentro del Recinto. El objetivo es que salga la mejor ley.

-¿Hay un reconocimiento desde la Casa Rosada por esa labor?

-El reconocimiento no es más ni menos que el de la gente que te votó. Nosotros no necesitamos una palmadita del Presidente. Obviamente somos parte del oficialismo y nos sentimos parte de los aciertos, pero cuando sacamos las leyes mas importantes son leyes que dignifican a las personas. Y para eso trabajamos, con un camino que conduce nuestro presidente. No estamos para hacer show.

-Considerando su experiencia previa en el Ejecutivo, ¿cree realmente que las leyes vienen a cambiar la vida de las personas o que muchas se pierden en la burocracia?

-Como las leyes que sacamos son del Ejecutivo, que tiene la urgencia de implementarlas, la efectividad es más concreta, real y tangible en poco tiempo. Si usted me pregunta si hay respuestas para solucionar problemas, yo le respondo que sí.

-¿Esto es el cambio o el comienzo de un cambio aún mayor?

-Argentina tiene que comenzar a transitar senderos por los que no está acostumbrada. El del largo plazo, el del incremento de la tecnología, de empezar a meternos en el mundo; de salir del frasquito del microclima que se vive para adentro para tener una mirada más general, más global. Y vender lo que nosotros somos: la productividad, el conocimiento. Creo que empezamos a transitarlo, hay otra apertura mental desde el político en sí. Entonces eso cambia las reglas del juego. Hoy, por ejemplo, la gestión se basa en la austeridad y en el control de gastos. No podemos despilfarrar.

Samanta Acerenza: "Tenemos que pagar la fiesta de 12 años"

-¿Cómo se acomoda un cuadro técnico en este juego de los poderes y de las negociaciones en el parlamento?

-Lo que no hay que perder nunca cuando uno se sienta en este lugar es el objetivo general del espacio político al que uno pertenece, sin personalismos. Cuando el político trabaja para su propio nombre pierde el objetivo. Y le falla al que lo votó. Mi objetivo acá adentro, sin contar mis conocimientos técnicos, es acompañar al Ejecutivo en la proyección de leyes que apunten a ese objetivo común que tenemos. Este es un entramado mucho mayor al del Ejecutivo, los problemas no se resuelven en la inmediatez.

-Tomando en cuenta esta cuestión de los personalismos, dentro de Cambiemos ha emergido la figura de María Eugenia Vidal, ¿quién es la Gobernadora?

-Ella representa a todos los que estamos acompañándola. Es la voz de lo que queremos para la Provincia de Buenos Aires. El apellido es Vidal, pero su conformación nos representa, a pesar de su expertise personal y su formación. Para mi es una referente, sobre todo porque puede transmitir las voces de todos los que acompañamos. Lo digo también como bonaerense. Ella salió al terreno para que no se la cuenten, para ver los problemas con sus ojos.

-¿Es el sabueso detrás de ARBA o es esa figura más cercana a la bonanza de la campaña?

-Para mí es la política que representa lo que yo quiero que un político haga con mi plata.

-¿Y  Daniel Scioli?

-Scioli gestionó tan mal por desconocer el territorio. Con un presupuesto que delegaba en función de la identificación partidaria. Porque los intendentes que no eran del PJ o del FpV no recibían la misma coparticipación que los otros. Primero no había presupuesto, había una Caja Única. Con eso se pagaban los sueldos de los empleados públicos. Y recién ahora se está relevando la cantidad de los empleados de la Gobernación, porque no se conocían. Lo que quedaba, se distribuía a los intendentes amigos.

Samanta Acerenza: "Tenemos que pagar la fiesta de 12 años"

-¿Cómo es la relación ahora entre el Ejecutivo provincial y los intendentes?

-La gobernadora se sienta con todos los sectores. Luego de tomar deuda al inicio de la gestión, fue equitativa en la distribución. Cada intendente recibió en función a la coparticipación. No hubo preferencias políticas. Obviamente, cada intendente tiene sus obras, se priorizarán las más importantes para el sector, al menos este año. Pero no hay amiguismo ahí.

-¿Ese escenario favoreció a San Martín o lo perjudicó, hoy gobernado por el kirchnerista Gabriel Katopodis?

-Ruego para que el intendente tenga la suficiente capacidad para aplicar los fondos en los sectores que más se necesitan. Y no para otras cosas que no tengan que ver para lo que están creados. Porque tienen dos objetivos muy claros: infraestructura y seguridad. Por otro lado, hay mucho para construir en San Martín, incluso debería gestarse un espacio de Cambiemos, pero la prioridad hoy está puesta en la gestión. No construimos candidatos ni pensamos en armar un local. San Martín tiene deudas enormes: por ejemplo, no hay un colegio secundario en la localidad de José León Suárez. Los fondos destinados a la Universidad de San Martín, también podrían haber ido ahí.

-Vivió los festejos del Bicentenario en esa localidad, ¿qué pudo otear del humor social tras el tarifazo? ¿Qué se celebró el 9 de julio?

-A pesar de todo lo que implicaron los cambios, veo a la gente esperanzada. Aunque suene mal, tenemos que pagar la fiesta de 12 años y las decisiones difíciles son una consecuencia de eso. Todo esto es un costo que tenemos que pagar para estar mejor. Y esperemos que sea en el corto plazo. Por otro lado, creo que se celebró la revalorización de ser argentino, que te dé orgullo decirlo y no te sientas avergonzado por ver a (José) López revoleando bolsos con dinero.

Esta entrevista se realizó el lunes 11 de julio en el despacho de la diputada Samanta Acerenza en el Anexo de la Honorable Cámara de Diputados, Avenida Rivadavia 1864, Ciudad de Buenos Aires.

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